miércoles, 4 de abril de 2012

Gracias a La Medina y a Maria

Frente a cualquier circunstancia siempre he creído en la necesidad de hacer las cosas porque a uno le gustan, frente a todo cuando hay una parte de tu vida donde la ocupas en algo que te gusta, eso como es normal te da aliento para llevar mejor las cosas que no te gustan demasiado. Quizás por eso me quede atónito por como se curraron el programa los chicos de La Medina, las ganas se notaban en las preguntas y el respeto a los invitados fue una pasada. Mi sorpresa llegaría al final del programa justo cuando María empezó a leer esto.

 
  silencioentrepalabras 




 Todo es silencio y de repente una voz. Un cantautor que pide un imposible. Una guitarra que rasga las cortinas de un telón literario. El alza la mirada, pero no hay público. El mensaje se queda entrecosido entre las butacas de un anfiteatro vacio. Por el han dejado huella pequeños del mundo y grandes de su casa. Por el han pisado fuerte periodistas, han gritado contra la pared escritores del ayer, filósofos del mañana. Es el tablado donde la cultura ha jugado a ser la protagonista... pero ahora ella misma ha dejado de jugar, porque le hicieron creer que ya no tenía edad. Todo es silencio Nadie se atreve a romperlo. Una revolución que ardió en la hoguera. Pero si lo posible no es más que una escusa ¿por qué no nos atrevemos a nadar entre alfileres y tenderle la mano a la palabra entre acordes?

 Millones de gracias, tenéis el futuro,
 por hacer las cosas con ese respeto
 y esas ganas
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