martes, 12 de agosto de 2014

LOURO-MUROS. SAN FRANCISCO y un adolescente.

En Louro aprendí muchos años después a masticar la nostalgia como tabaco, era diferente, más delgado y con menos pelo.Recuerdo que aun no se habían olvidado de mi lo suficiente para saber que a lo mejor consistía en saber sobrevellevar que todo el tiempo se olvidan de uno lo suficiente o al menos lo necesario para no caer el puto tedio.
No había tiempo que perder y demasiadas aventuras que pasar, era como ser un adolescente en la piel de un adolescente, sin engaños ni pieles de adultos.Lo tenía todo claro, no se me paso nunca por la cabeza que en alguna de las facetas de la vida, cualquiera, no pudiera dar la talla, siempre llegaba al cielo y me llegaban las fuerzas para volver a bajar, sin bajezas, sin dolor y con unas zapatillas en el corazón que me permitían alcanzar el siguiente camino de Santiago que me llevaba a otro cuerpo o a otra meta.

No tenia cartas en la manga y guardaba los secretos más profundos en el fondo de una caja de zapatos, donde tenia recortes de aquella liga que gano el Deportivo y una colección casi entera de la seríe roja de Dragon Ball.
Louro no es un lugar, es una edad, cuando me enredé las primeras veces en los ojos de alguien, cuando pase frío por el alba y me acerque a alguien, cuando cante "Miña terra galega" lloviendo a todo llover en un verano vestido de largo y con la lluvia a punto de estallar a cada hora.
Esto no es nostalgia, ya no sigue allí, cuando vuelva nadie me reconocerá, ni yo mismo pero el tabaco es una droga y no me es nada dificil colocar en mi cabeza aquella vida que dibujaba Akira Toriyama.

La adolescencia tenía granos en el porvenir, luego quedaban las marcas, pero eran heridas de guerra. Cuando te saltabas una clase o quedabas a las dos para ver quien se pegaba la ostia más espectacular.Ser callado cuando se es adolescente ayuda a saber que a veces es mejor no abrir la boca ya que otros la tienen demasiado abierta.

San Francisco era un camping, bueno antes y ahora. Es dificil precisar cuando, pero recuerdo un largo paseo con mis amigos Natalio y Ratón donde reflexionaba sobre lo que quería ser de mayor,Ratón es un poco cabrón y me vacilaba bastante. Hoy no soy el que quería ser, pero bueno, que le vamos hacer...
Si me preguntan que hacía yo mientras que paso mi adolescencia, respondería que perder mucho tiempo siendo al menos todo lo feliz que me permitía.

Tenia demasiado tiempo para todo, todo llegaría, aun estaba a tiempo de algunas cosas y de vez en cuando era capaz de tener a la nostalgia a raya, no era demasiado exótico, pasaba desapercibido pero corría mucho, nunca fui valiente, solo aparentaba.En aquella edad era incapaz de crecer a sabiendas, lo hacía sin querer y no importaba si llovía a chuzos dentro de la tienda de campaña.

El sábado canto en Louro, en el camping de San Francisco, aquel año, dos personas que quiero mucho no estaban juntas aun y siguen ahí y en menos de un mes creo que se casan.
Habitamos mesitas, ardió el Theatre, la tragedia se masco después de que unos insensatos llamara a una parada de Taxi desierta o que un cajero sirviera de cobijo antes junto de escuchar la pachanga de turno.
Que maravillosa era la imaginación y que pocas ganas teníamos de volver.

No me gusta mascar tabaco, ya no fumo y la nostalgia sirve solo para limpiar el polvo de las postales, ayer era aquel y ahora soy este, mas gordo, más barbudo y con el tiempo necesario para tratar de salir de otra. Con el tiempo aprendía a tener el ego a raya a echar de menos a gente que se fue y a todas esas cosas que se supone que aprendes sin querer cuando pasas de curso en la vida.

Y el sábado se lo voy a devolver cantando ... y se vienen algunos amigos.






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