Recuerdo como si fuera ayer la sensación de pena que tuve cuando no se pudo cerrar la tercera edición del Paraninfo, la premisa era no hacer algo que maltratara lo bueno de las ediciones anteriores.
Empezaba la crisis y la alternativa era buscar la mayoría de la financiación fuera de la Universidad.

He aprendido a no prometer nada, a trabajar con la espada del "a ver si se puede hacer" sobrevolando mi cabeza ya que cuando la puerta no se abre el desgaste es solo mio, de nadie más (que nadie se engañe). Yo soy el que pierde el tiempo y el que malvive alegremente de esto, el que da las gracias por lo conseguido o sigue trabajando como hasta ahora e incluso a veces quiere bajarse del tren
Ya no me suena que sea aquel niño y que me moje aquella lluvia, no me gusta vivir de aquellas rentas ( alegrías o tristezas), eso sí, hace poco me sentía como aquel niño con los zapatos mojados de aquella lluvia y algunos abrieron el paraguas y eso es muy reconfortante.
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