sábado, 19 de junio de 2010

Café solo

No hay metodología que sostenga algunas cosas, ni muestra que sea representativa de un montón de sentimientos, no sirven las encuestas para que alguien responda y luego poder utilizar esos datos, no existe un porcentaje real para los sentimientos.
No hay hipótesis sobre amor que sea cierta, solo circunstancias y datos nos fiables,respuestas en una papelera.
No hay metodología fiable, pero si mucho marco teórico, llenaríamos paginas de marco teórico, con planteamientos más o menos acertados que nos ayudarían a hacer un buen diseño de encuesta.
Al probar la encuesta nos daríamos cuenta de que la pregunta tres es muy liosa, la cinco no funciona... tendríamos que cambiar las preguntas una y otra vez.
Nuestra base de datos en menos de un mes sería obsoleta, el tiempo que tardan algunas relaciones en durar, ¿el muestreo sería aleatorio simple?, aquel se divorció de su mujer y Juan se acabo liando con Pepe, que dejo a  Sofia.

Nos daríamos cuenta que en nosotros mismos las hipótesis iniciales estarían cojas, no es lo mismo que te dejan con veinte que con treinta, algo aprendemos de cada vez pero a veces no sirve de nada.La observación participante la harían los sofás cansados, la guerra con disparos de plastilina y la vida tal y como te la presentaron una mañana después de tu peor resaca, las grabadoras que arrancaron los suspiros de cuando pintabais sonrisas con el vaho de  las ventanas.


Podríamos hacer un grupo de discusión, donde no habría silencio,todo el mundo sabe de amor, de sentimientos, habla sosteniendo la felicidad con los andamios de su relación, pero un día llega la siega y se cae el edificio, todo lo que parecía imposible se vuelve posible, nos cuesta hablar de otros y tu no eres la excepción que confirma ninguna regla.


La metodología es como un camino de niebla y los sentimientos una caja de pandora, donde cada uno elige, las preguntas de la encuesta.Sufro un trastorno grande, las palomas vuelan al revés y la música inunda mi día y tú persistes en hacerme feliz, mientras mis perros ladran en homenaje a Saramago.





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