jueves, 9 de diciembre de 2010

Entrevista a Pablo Guerrero del año 07

La Voz de Galicia 27.03.2007


Ángel Varela



"Parece que sólo interesa la música que llena estadios"


Artistas de todas las épocas, como Serrat, Víctor Manuel, Aute, Luz Casal, Labordeta o Ismael Serrano, han participado en el disco-homenaje al cantautor que se acaba de editar


Ismael Serrano no olvidó las cintas que ponía su padre en el coche. Uno de los más escuchados en el utilitario familiar era Pablo Guerrero, y, Serrano, tras hacerse famoso, decidió que el primer trabajo que editaría su sello discográfico sería un homenaje al que puede considerarse uno de los grandes patriarcas de la canción de autor en España. Desde composiciones ya clásicas como A cántaros (1972), hasta letras que actualmente canta Luz Casal, varias generaciones han escuchado los versos de Guerrero.

Está bien tener fans como Ismael Serrano.

La verdad es que sí. Me ha contado que me conocía porque su padre ponía mis canciones en el coche durante los viajes, y que siempre le había gustado mi obra. Me lo ha agradecido organizando un homenaje impagable. Me ha regalado las voces de 15 artistas para que canten mis canciones.

¿Dónde conoció a Ismael Serrano?

Iba a verle cantar a la sala madrileña Libertad 8. Su mánager me llamó para que fuese a verle cuando empezaba y me dejó pasmado. Me impresionó que la gente se supiese sus canciones sin que hubiese grabado disco.

¿Qué le parece la selección de los artistas que interpretan sus temas?


Cada uno eligió la canción que más les gustaba. Hay cantautores de la generación de los setenta como Serrat, Aute o Labordeta, de los ochenta, que fue una época de pocos cantautores, pero en los que apareció gente que a mí me gusta mucho como Javier Ruibal, y luego los jóvenes de los noventa, que están representados por gente como Javier Álvarez o Quique González.

¿Cómo ve la escena actual de cantautores?
Me gusta lo que hacen, pero veo mucho desconcierto. Las grandes compañías no saben cómo reaccionar para que el negocio no desaparezca y apuestan por éxitos prefabricados.

¿Echa de menos el ambiente musical de la transición?

En esa época se actuaba más en espacios pequeños. En teatros, en las plazas de los pueblos... Ahora parece que sólo interesa la música que llena estadios. Pero la canción también hay que oírla en ambientes íntimos.

¿Ve factible que actualmente un artista dure como usted 35 años sin haber dado nunca un gran pelotazo musical y buscando siempre la coherencia estética individual?

Lo veo muy complicado. Quizá los jóvenes creen nuevas formas de distribución, sobre todo a través de Internet. Hay tendencias como el hip-hop que están encontrando nuevas formas de llegar al público sin contar con grandes lanzamientos, pero es muy complicado no tener que trabajar en mil cosas además de en la música. Y para que surjan discos que merezcan la pena hay que estar todo el día trabajando en la música.

Usted incluso sorteó una época tan difícil para los cantautores como los noventa gracias a un giro estético en el que llegó a colaborar con productores con fama de rompedores del pop como Suso Saiz.

Sí, en aquella época me parecía todo como muy oído, incluso lo mío, y conocí a un grupo de gente muy inquieta como Suso Saiz, Pedro Esteban, Javier Paxariño o Alberto Iglesias. Gente que luego ha desarrollado música muy importante, ya sea para cine o en formato de disco. A mí eso me revitalizó mucho porque fue una época en que a los cantautores se nos colgó la etiqueta de aburridos.

Además de discos, Pablo Guerrero ha editado varios libros de poesía. ¿Cuándo escribe una letra, cómo sabe si acabará siendo una canción o se quedará en poema?

El que lo decide es el tiempo, porque también hay canciones que acaban siendo poemas. La estructura métrica es muy importante, porque en la música el número de sílabas tiene que coincidir para que la música pueda concluir de forma adecuada. Yo también intento que las canciones sean muy visuales. Parto de sensaciones y sobre todo de recuerdos. Quiero que el oyente de la canción la vea. En cambio, el poema entra más por las sensaciones, entra por todos los sentidos.
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